CENOTES
La palabra cenote se deriva del maya "Dzonot", significando hoyo en el suelo o pozo. Con la llegada de los españoles se empezó a usar el vocablo cenote para designar a estas profundas oquedades, propias exclusivamente de la península de Yucatán.
El origen de los cenotes
Durante la era cenozoica, hace aproximadamente 65 millones de años, la península de Yucatán se encontraba sumergida bajo las aguas del mar, según revelan los estudios geológicos.
Durante siglos el fondo marino ha ido recibiendo una gran cantidad de cadáveres de plantas y animales ricos en carbonato de calcio, y su acumulación originó el tipo de suelo característico de la entidad, distinguiéndose del resto del país por el predominio de la roca calcárea o caliza.
Este territorio empezó a emerger debido a los movimientos geológicos del planeta. El suelo yucateco es todavía muy joven, por lo que no ha tenido tiempo de desarrollar una vegetación tan densa y abundante como otras partes del mundo.
El desgaste producido por la erosión del agua de lluvia que caía por el suelo yucateco, dio origen a infinidad de canales por los que el agua acumulada fluía hacia el mar. De este modo se creo una red de ríos subterráneos, y éstos a la vez fueron diluyendo a la roca madre, hasta formar un gran número de cavidades a las que actualmente se les da el nombre de grutas, cuando están secas, y el de cenotes, si están inundadas por el agua que corre por el subsuelo de la península.
F.G. Hall ha realizado una clasificación de los cenotes basada en los estudios realizados hasta el omento. Estos pueden ser: 1.en forma de cántaro, 2. de paredes verticales, 3. en forma de aguada
o 4. en forma de caverna.
Hoy en día se han localizado solamente ¼ de los cenotes que se (1000 cenotes de los aproximadamente 4000) que se creen que existen en el Estado de Yucatán. Estas formaciones tan singulares se han incorporado a los atractivos siempre crecientes para el visitante. Tienen valor arqueológico y por su exquisita belleza natural.
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